2008/12/25

10 años de Ecologistas en Acción. Decrecer es una necesidad

Ecologistas en Acción cumplen 10 años, y su visión de la situación ambiental en España es negativa, sin paliativos. Lo que hace 10 años era motivo de preocupación, hoy lo es de alarma y llamada urgente a la acción. Estos son algunos de sus argumentos, que puedes leer en su integridad en http://www.letra.org/spip/article.php?id_article=2854 :

En aras del crecimiento económico, el trabajo productivo ha sido llevado al máximo culto y fue aceptado como lo “mejor que te puede pasar”, mientras el trabajo reproductivo fue invisibilizado y generalmente llevado a cabo por mujeres. El primero ha conllevado el aumento de la producción y el hiperconsumismo. El segundo, en cambio, ha tenido como valor principal el cuidado de la vida. Bajo esta lógica de dominio de lo productivo, cada vez se dedica más tiempo a realizar trabajos que, lejos de cubrir realmente necesidades, están asociados al estrés, al malestar y a la imposibilidad de llevar una vida digna y feliz.
Para Ecologistas en Acción resulta evidente que la sociedad de crecimiento ha superado sus límites. Este modelo, no es deseable desde un punto de vista ambiental y social, ya que se encuentra construida sobre la miseria de la mayor parte de los seres humanos y sobre el deterioro del entorno del que dependemos.
decrecer en el gasto global de energía y materiales, así como en la generación de residuos no es simplemente una opción, es una necesidad que impone un planeta con recursos limitados. Obviamente, quien puede decrecer es quien gasta de forma mayoritaria los recursos y genera los residuos, es decir, los países más enriquecidos.

Pues eso, se podrá decir más alto, pero no más claro. Únete al trabajo por el decrecimiento. Es UNA NECESIDAD.

2008/12/22

El TAV en Navarra o la movilidad como enfermedad del desarrollismo

Punto de partida: el decrecimiento sostenible ha de construirse, al menos, sobre dos pilares complementarios: el compromiso personal por reducir consumos, reciclar, reutilizar... y, paralelamente, un trabajo político de "lobby" para facilitar que las políticas públicas vayan haciéndose permeables y consecuentes con una sostenibilidad ambiental, humana e intergeneracional.
Ocurre que mientras el tema se ubique en lo individual-grupal, lo micro (con iniciativas de autoconsumo, reducción de emisiones...) las críticas del entorno pueden ser más benévolas, e incluso pasar de críticas a valoraciones positivas. Incluso es muy posible conseguir alguna financiación pública en alguno de los cada vez más numerosos -y falta hacen- programas de Agenda 21, sostenibilidad...
Pero los aires cambian cuando lo cuestionado se situa en la base del "necesario desarrollo de nuestra Comunidad...", osea una obra que puede suponer 3.150 millones de euros sólo en Navarra, que supondrá un movimiento de 35 millones de metros cúbicos de tierras, que encarecerá el transporte por ferrocarril, que no se plantea como alternativa al vehículo privado, que incrementa el consumo energético exponencialmente, que modifica la ordenación del territorio con una barrera de 23 metros de ancho, y con estaciones sólo en Tudela (ocasional) y Pamplona... Sí, el famoso TAV, ¡y lo famoso que va a ser en este 2009 que pronto empezará!
Quizás viva en babia, pero no me parece que se haya producido un debate argumentado sobre los pros y los contras de tan -a mi parecer- faraónica y desmedida obra.
Suscribo aquí la percepción del transporte como "enfermedad" ligada al progreso, en el sentido de que al no cuestionarse los límites de la movilidad, llega un momento (en muchos sitios ha llegado ya hace tiempo) en que los inconvenientes superan con creces a las ventajas sociales del mismo. Y con esto del TAV mucho me temo que vaya a suceder lo mismo.

2008/12/03

La burbuja y la piedra

Con esto del decrecimiento, que a juzgar por lo que publican las estadísticas oficiales ya ha llegado (aunque insistan en llamarle recesión, crisis temporal... pero decrecer es decrecer), decia que con el decrecimiento la mayoría de las personasviven en una burbuja de ignorancia consentida y ansiada, como no queriéndose enterar de que el consumo tiene límites, el crecimiento no puede ser ilimitado, y encima si se reparte injustamente genera tales disfunciones que se acaba antes... Y creo yo que es bueno salir de la burbuja, y empezar a ser conscientes de que se puede progresar sin crecimiento, que se puede ser más feliz consumiendo menos, que las seis Rs (reutilizar, reciclar, reducir...) son ya básicas para la supervivencia del mundo, que el calentamiento global tiene bastante que ver con la afición de coger el coche para todo...
Pero sin caer en la piedra al cuello, como puede dar la imagen algunos espacios decrecentistas, como www.decrecimiento.es, donde ya de entrada aparecen unos lobos "homo homini lupus est" y un mal rollo que más que concienciar -es mi opinión- asusta. Yno se trata de asustar, sino de generar cambios culturales, de hábitos, económicos... y de ser lo más felices posible, que para eso estamos en este mundo.
De todas formas, aconsejo la lectura de www.decrecimiento.es Una vez que salvas el primer susto puedes encontrar articulos muy interesantes y multitud de datos.

2008/11/30

Consumir menos, vivir mejor, un libro imprescindible

Toni Lodeiro es educador ambiental. En mayo de 2008 publicaba en Txalaparta un muy aconsejable libro, "Consumir menos, vivir mejor", una guía de la buena vida desde perspectivas sostenibles, justas y verdaderamente globalizadas. Se puede consultar también en internet en http://www.nodo50.org/consumirmenosvivirmejor/ , una página en la que se cuenta la historia del libro, se actualiza con nuevos datos y direcciones, se responde a las dudas que puedan surgir sobre el contenido del libro, y contiene además una agenda de actos de presentación del libro en diferentes lugares.
Ah, y gracias por citar esta página en el libro.

2008/11/10

¿Nuevo capitalismo? NO

Hace unos días varias personas de distintos países y posiciones políticas suscribieron el texto que copio a continuación. Es una llamada de atención, una protesta, la expresión de la alarma que sentimos ante la crisis y las posibles salidas que se barajan. No podemos ser cómplices.

“¿Nuevo capitalismo?”

Ha llegado el momento del cambio a escala pública e individual. Ha llegado el momento de la justicia

La crisis financiera esta de nuevo aquí destrozando nuestras economías, golpeando nuestras vidas. En la última década sus sacudidas han sido cada vez más frecuentes y dramáticas. Asia Oriental, Argentina, Turquía, Brasil, Rusia, la hecatombe de la Nueva Economía, prueban que no se trata de accidentes fortuitos de coyuntura que transcurren en la superficie de la vida económica, sino que están inscritos en el corazón mismo del sistema.

Esas rupturas que han acabado produciendo una funesta contracción de la vida económica actual, con el aumento del desempleo y la generalización de la desigualdad, señalan la quiebra del capitalismo financiero y significan la definitiva anquilosis del orden económico mundial en que vivimos. Hay pues que transformarlo radicalmente.

En la entrevista con el Presidente Bush, Durao Barroso, Presidente de la Comisión Europea, ha declarado que la presente crisis debe conducir a “un nuevo orden económico mundial”, lo que es aceptable, si éste nuevo orden se orienta por los principios democráticos –que nunca debieron abandonarse – de la justicia, libertad, igualdad y solidaridad.

Las “leyes del mercado” han conducido a una situación caótica que ha requerido un “rescate” de miles de millones de dólares, de tal modo que, como se ha resumido acertadamente, “se han privatizado las ganancias y se han socializado las pérdidas”. Han encontrado ayuda para los culpables y no para las víctimas. Es una ocasión histórica única para redefinir el sistema económico mundial en favor de la justicia social.

No había dinero para los fondos del Sida, ni de la alimentación mundial… y ahora ha resultado que, en un auténtico torrente financiero, sí que había fondos para no acabar de hundirse los mismos que, favoreciendo excesivamente las burbujas informáticas y de la construcción, han hundido el andamiaje económico mundial de la “globalización”.

Por eso es totalmente desacertado que el Presidente Sarkozy haya hablado de realizar todos estos esfuerzos con cargo a los contribuyentes “para un nuevo capitalismo”!… y que el Presidente Bush, como era de esperar en él, haya añadido que debe salvaguardarse “la libertad de mercado” (¡sin que desaparezcan los subsidios agrícolas!)…

No: ahora debemos ser “rescatados” los ciudadanos, favoreciendo con rapidez y valentía la transición desde una economía de guerra a una economía de desarrollo global, en que esa vergüenza colectiva de inversión en armas de 3 mil millones de dólares al día, al tiempo que mueren de hambre más de 60 mil personas, sea superada. Una economía de desarrollo que elimine la abusiva explotación de los recursos naturales que tiene lugar en la actualidad (petróleo, gas, minerales, coltán…) y se apliquen normas vigiladas por unas Naciones Unidas refundadas -que incluyan al fondo Monetario Internacional, al Banco Mundial “para la reconstrucción y el desarrollo” y a la Organización Mundial del Comercio, que no sea un club privado de naciones, sino una institución de la ONU- que dispongan de los medios personales, humanos y técnicos necesarios para ejercer su autoridad jurídica y ética eficazmente.

Inversiones en energías renovables, en la producción de alimentos (agricultura y acuicultura), en la obtención y conducción de agua, en salud, educación, vivienda,… para que el “nuevo orden económico” sea, por fín, democrático y beneficie a la gente. ¡El engaño de la globalización y de la economía de mercado debe terminarse! La sociedad civil ya no será espectador resignado y, si es preciso, pondrá de manifiesto todo el poder ciudadano que hoy, con las modernas tecnologías de la comunicación, posee.

¿”Nuevo capitalismo”?. No!

Ha llegado el momento del cambio a escala pública e individual. Ha llegado el momento de la justicia.

Federico Mayor Zaragoza - Francisco Altemir - José Saramago - Roberto Savio - Mario Soares - José Vidal Beneyto

Puedes encontrar este Manifiesto en El Cuaderno de Saramago. Difúndelo.

Carlos Taibo: "...tenemos que reducir el crecimiento y el consumo"

Totalmente de acuerdo con Carlos Taibo. Parece que empiezan a oirse voces decrecentistas, ¡da igual que no se utilice el término!, por si alguien no ha podido leer la entrevista de Carlos Taibo, aquí dejo el enlace a Diario de Noticias: http://www.noticiasdenavarra.com/ediciones/2008/11/08/economia/espana-mundo/d08esp39.1413653.php

2008/11/02

Decrecimiento, más alla del anti-capitalismo

Durante estos tiempos de crisis capitalista, rescates sin escrúpulos, vaivenes bursátiles e incertidumbre general, están apareciendo multitud de artículos que ponen su granito de arena en hacer de la idea del decrecimiento algo menos ajena a lo que venía siendo, sobretodo en el ámbito de la izquierda alternativa.Cierto es, como bien expresan muchos de estos textos, que la acumulación para unos pocos intrínseca al capitalismo está en la base de la espiral autodestructiva reinante, que la explotación capitalista del mundo lo está llevando a su ruina humana y ecológica, que decrecer es imperativo ante los límites energéticos y materiales de un planeta exhausto por la sobre-explotación.Pero cierto es también, que la idea de decrecimiento, además de romper de frente con el capitalismo, rompe con otros dogmas de los que la doctrina imperante no es dueña exclusiva. El decrecimiento no olvida que el “desarrollo”, el “Progreso”, el “Avance de la sociedad”, más allá de control del capital o de la organización social, han sido las constantes incuestionables de la historia, y que son sinónimo no sólo de crecimiento en el estricto sentido económico, sino también del aumento de la complejidad, de la tecnificación de la vida, de la especialización total, de la mayor acumulación de poder, de la uniformización global, de la explotación y tantos otros males cuya solución se presenta, qué casualidad, apretando la misma tuerca que los ha causado.No me parece oportuno olvidar, sobretodo en tiempos de afanada búsqueda de alternativas como estos, las enseñanzas de Ivan Illich cuando afirmaba que, pasado cierto límite, se pierde el control sobre las herramientas que, aunque creadas para hacernos más libres, acaban por dominarnos[1]. Mucho tiene esto que ver, al final, con la contundencia con la que André Gorz expresaba que “cada pancarta que proclama 'queremos trabajo', proclama la victoria del capital sobre una humanidad esclavizada de trabajadores que ya no son trabajadores pero que no pueden ser nada más”[2]. Igual de certeras me parecen las palabras de Jacques Ellul cuando aseguraba que es imposible dirigir el avance de la Técnica[3] que, ni buena ni mala, sólo persigue su propio desarrollo, de imprevisibles consecuencias en una espiral dónde, para cada avance positivo, los problemas creados son cada vez más inabordables[4].El decrecimiento, al que estos autores y muchos más han ido dado forma a lo largo ya de décadas, pone el énfasis en la vuelta a lo local, a lo cercano, lo simple. Se presenta incompatible con todo sistema empeñado en añadir capas de complejidad al funcionamiento de un mundo cuya globalidad ya nadie comprende.La apuesta por el decrecimiento no es simplemente anti-capitalista, sino esencialmente anti-burocrática, anti-especialista, anti-potencial, anti-productivista y busca dar lugar a un mundo dónde además de la sostenibilidad, primen los valores humanos por encima de los de la Técnica y la economía.No se trata de volver a la frondosidad de los bosques y a la luz de las hogueras, sino de cuestionar a fondo cada paso, de establecer prioridades y límites para desmontar las complejidades de un sistema que, a pesar de las fachadas democrática, es controlable únicamente por un grupo reducido de expertos aprobados por el Poder de turno.Sólo desterrando el mito del Progreso podremos apreciar con mayor claridad que si es vergonzoso inyectar fondos públicos en bancos y mercados, no lo es menos lanzar cohetes, acelerar partículas, investigar la fusión nuclear o impulsar infinidad de otros proyectos civiles y militares ejecutados por los gobiernos y corporaciones de turno. Imposible es obviar el papel de una economía productivista y globalizada en todos estos procesos que obstinados en el “avance de la humanidad”, condenan a la miseria a su mayor parte.
Notas:
[1]. “La convivencialidad”. Ivan Illich.
[2]. “André Gorz Vive, la lucha ecologista sigue”. Florent Marcellesi
[3]. Entiéndase la Técnica como “la elección del método más eficiente para alcanzar un objetivo, sin miras a factores humanos o ecológicos que pudiesen condicionarlo”, según J. Ellul. Más tarde, Serge Latouche incorporará el factor económico (rentabilidad) a los análisis de Ellul y desarrollará el concepto de la Megamáquina.
[4]. “Jacques Ellul, l'homme qui avait presque tout prévu” Jean-Luc Porquet.Héctor A. San Juan Redondo. Decrecimiento, más allá del anti-capitalismo

(Artículo tomado de http://www.decrecimiento.info/ Mila esker)

2008/10/05

¿Es el decrecimiento una utopía realizable?

Desde este punto de vista, la reivindicación de la bioeconomía de Georgescu-Roegen vendría a oponerse, precisamente por el carácter radical de la misma, al ecologismo meramente reformista que sigue defendiendo el concepto de “desarrollo”. Se sugiere así que en el mundo actual hay ya ecologismos de distintos tipos y que el decrecimiento es necesario para un ecologismo consecuente, pues no podemos seguir produciendo refrigeradores, coches o aviones a reacción mejores y más grandes sin producir al mismo tiempo también residuos "mejores" y más grandes. Lo que significa, como afirmaba Georgescu-Roegen, que el proceso económico es de naturaleza entrópica. Y siendo eso así, ¿qué tipo de economía oponer a las economías aún dominantes? Lo que los teóricos del decrecimiento llaman economía sana o decrecimiento sostenible se basaría en el uso de energías renovables (solar, eólica y, en menor grado, biomasa o vegetal e hidráulica) y en una reducción drástica del actual consumo energético, de manera que la energía fósil que actualmente se utiliza quedaría reducida a usos de supervivencia o a usos médicos. Esto implicaría, entre otras cosas, la práctica desaparición del transporte aéreo y de los vehículos con motor de explosión, que serían sustituidos por la marina a vela, la bicicleta, el tren y la tracción animal; el fin de las grandes superficies comerciales, que serían sustituidas por comercios de proximidad y por los mercados; el fin de los productos manufacturados baratos de importación, que serían sustituidos por objetos producidos localmente; el fin de los embalajes actuales, sustituidos por contenedores reutilizables; el fin de la agricultura intensiva, sustituida por la agricultura tradicional de los campesinos; y el paso a una alimentación mayormente vegetariana, que sustituiría a la alimentación cárnica. En términos generales todo esto representaría, en suma, un cambio radical de modelo económico, o sea, el paso a una economía que, en palabras de los teóricos del decrecimiento, seguiría siendo de mercado, pero controlada tanto por la política como por el consumidor. La economía de mercado controlada o regulada tendría que evitar todo fenómeno de concentración, lo que, a su vez, supondría el fin del sistema de franquicias; potenciaría el fomento de un tipo de artesano y de comerciante que es propietario de su propio instrumento de trabajo y que decide sobre su propia actividad. Se trataría, pues, de una economía de pequeñas entidades y dimensiones, que, además -- y esto es otro punto fuerte de la actual teoría del decrecimiento-- no tendría que generar publicidad. Esto pasa por ser una conditio sine qua non para el descrecimiento sostenible. La producción de equipos que necesita de inversión sería financiada por capitales mixtos, privados y públicos, también controlados desde el ámbito político. Y el modelo alternativo introduciría, además, la prohibición de privatizar los servicios públicos esenciales (acceso al agua, a la energía disponible, a la educación, a la cultura, a los transportes públicos, a la salud y a la seguridad de las personas).
La economía del decrecimiento estaría orientada hacia un comercio justo real para evitar así la servidumbre, las nuevas formas de esclavitud que se dan en el mundo actual y el neocolonialismo. En la mayoría de las aproximaciones recientes a la idea de decrecimiento se postula que éste tendría que organizarse no sólo para preservar el medio ambiente sino también para restaurar aquel mínimo de justicia social sin el cual el planeta está condenado a la explosión, porque supervivencia social y supervivencia biológica están siempre interrelacionadas.Extracto del artículo de Francisco Fernández Buey ¿Es el decrecimiento una utopía realizable?. Publicado en el nº 100 de la revista Papeles de relaciones ecosociales y cambio global, Madrid, 2008.

Encuentro internacional de Traperos de Emaús

Este fin de semana se ha celebrado en Pamplona el Encuentro Internacional de Traperos de Emaús. Se han reunido más de 100 personas, de Francia, Murcia, Madrid, Chile, Perú, Bélgica.... y además de las actividades internas han tenido una parte de reflexión abierta a todo interesado (y enterado, porque no les han dado mucha difusión). Nos habremos juntado unos 80 el viernes y 50 el sábado.
Los temas: cómo hacer frente a un sistema que margina, explota, genera cada vez más desigualdad, peores condiciones de vida y, a la vista está, no resulta eficaz en la gestión, ni siquiera con las manos totalmente libres como está ahora. Adelanto: no hay respuestas mágicas, hay que partir de la derrota de las luchas por la igualdad y la justicia (aunque ha habido avances en las ultimas décadas, pero los borrones son mayores). Y actuar, actuar, actuar... allá donde se pueda hacer daño al sistema, desde lógicas no impositivas, apostando por combinar el cambio personal y la transformación estructural, abiertos a no encasillarnos en identidades constrictoras... Pistas: todo lo relacionado con objeciones de conciencia, hacer daño en el consumo, cambiar las perspectivas en ciertas demandas (pedir la igualación a la baja, decrecimiento, al fin, porque si se pide al alza se está beneficiando a los privilegiados del sistema).

Segunda conferencia: las utopías, su necesidad, un repaso por su historia...
Y la tercera conferencia sobre el Norte y el Sur, los esquemas de superioridad inculcados, inoculados, a base de siglos de creernos más que el sur. su carácter totalmente convencional, útil en cuanto nos permita conocer la realida para transformarla, pero no mucho más.... Ponente llegado de Chile, y mensaje claro: desde el Sur surgen hoy muchas luces para un cambio del sistema, el norte no tiene la exclusividad de propuesta, al revés, igual es verdad aquello de que la razón está de parte de los pobres (y cada uno entienda lo que quiera por razón).
Lo dicho, enhorabuena traperos, y otra vez a ver si le dais más publicidad al tema.

2008/10/01

Sentimientos ambivalentes ante una crisis largamente esperada

Ya está aquí, todas las alarmas han sonado, ¡llega la crisis! se destruye el empleo, disminuye la liquidez, los bancos no prestan, los rentistas desconfían, el petróleo se contiene (intuyo que por no mucho tiempo), y la economía oficial, la única -parecía hasta ahora- busca salidas "ortodoxas" que minimicen los efectos... para que ¡todo siga igual! aunque ya nada vaya a ser igual.
Se oyen voces, pocas todavía, que indican el carácter estructural de la crisis (los más prefieren-sólo pueden hablar de ajustes coyunturales...
Y uno en su ignorancia, bienintencionada sí, se alegra por la oportunidad que la crisis supone para subvertir el "orden" económico global: ése del dominio del mercado, el todo vale para obtener beneficios, el expolio de Africa, los proteccionismos ventajistas, la masacre ambiental... y todo eso que si alguien lee todavía este mensaje ya conoce...
Crisis, oportunidad para cambiar la perspectiva del desarrollo, economía de abrazos, decrecimiento sostenible, transporte sostenible, alto al imperio del ladrillo, soberania alimentaria, glocalización...
Quienes han consentido y animado esta situación amenazan: si no actuamos (en su línea, claro), cada día estaremos peor y vamos hacia el desastre (Bush). Actuar toca, pues, tiempo de sembrar decrecimiento para desarrollarnos todos y todas.
¿Y en Navarra? Viviendas vacías, crisis inmobiliaria, amenazan con nuevas urbanizaciones, mucho jardín, mucha farola,mucho chalé, mucha insostenibilidad, eso sí, todo muy sostenible.
Economía del conocimiento... pero seguimos aferrados a la industria de la automoción.
¿Y si está llegando el momento del decrecimiento actuante? ¿Y si se nos pasa?
Pues eso.